Siempre tuvo mala fama. Superó sobradamente el mentado porcentaje de la mitad más uno. Posiblemente, un 70/30 o un 80/30, en desventaja, por cierto. Pese a los esfuerzos, nadie logra desbancarla del pedestal de cuco. A lo largo del tiempo, sigue provocando escozor y nerviosismo en niños y jóvenes que la ven, en muchos casos como un obstáculo insalvable o como un mal necesario en el peor de los casos. Por esa razón, ante los constantes fracasos, se han comenzado debatir los métodos de enseñanza de la matemática.

En nuestra edición de ayer, dos docentes de Matemática coincidieron en algunos aspectos y en otros no, sobre esta problemática que afecta a una buena parte de los estudiantes. Según un profesor que enseña también Física, el problema radica en la actitud del alumno frente a todas las materias. El fracaso, entre otras cosas, se debe al escaso grado de exigencia, al valor que le da la sociedad al conocimiento, a la nivelación que se produce hacia abajo, a la falta de límites, al miedo institucional a exigir normas. Señala que estudiante secundario no tiene interés, prefiere asistir a un profesor particular para rendir y aprobar la materia, y durante el año no hace nada. "Además está el trato que reciben los docentes del propio Ministerio: si opinás distinto te persiguen, y si tenés una lectura distinta de la realidad, hasta son capaces de exonerarnos", afirmó y acotó que los docentes de nivel medio ya no saben qué metodología usar en clase para despertar un mínimo de interés, atención y comprensión. "Sin estos tres factores, no puede haber ningún tipo de aprendizaje", sostuvo.

Aunque admite que la asignatura constituye un suplicio para la mayor parte de los estudiantes, apela a la creatividad y al juego para lograr la "captatio benevolentiae". El sudoku, un juego de ingenio que requiere concentración, le permite despabilar a los jóvenes con pereza para pensar. "Profesores de todo el mundo lo recomiendan como método para desarrollar el razonamiento lógico. A los chicos les hacen falta recursos para entrenar su mente; la resolución de problemas es una herramienta que ayuda a desarrollar la intuición, a través del ensayo y el error", dijo. La educadora ejemplifica la labor con asistir a cinco horas semanales a un gimnasio mental. Apunta que los chicos no se enganchan con el método tradicional y que el desafío del docente es prepararse para estar al mismo nivel que sus alumnos en el manejo de las nuevas tecnologías.

En los últimos años, a través de sus libros y de su programa en el canal Encuentro, Adrián Paenza, doctor en Matemática y periodista, intentó "descuquizar" la enseñanza de la materia. "Con la matemática empezamos por un lugar que no tiene ningún atractivo. Por eso el lugar de rechazo que hemos tenido todos es razonable", sostiene.

Tal vez la clave está en que se debe enseñar a pensar, a relacionar contenidos, a desarrollar la imaginación y a construir un juicio crítico, valiéndose de los medios e intereses actuales que despiertan motivaciones diferentes a las de antes. Quizás si las ciencias duras se enseñaran teniendo en cuenta la vida cotidiana, serían más accesibles a la mayoría. Sería positivo que se debatiera en profundidad acerca de cómo mejorar la enseñanza de una ciencia fundamental para vivir. El cambio debería iniciarse en los centros de formación docente. No se puede querer lo que no se comprende y menos, si goza de una legendaria fama de cuco.